A los 55 años Isabel comenzó a tener una tos recurrente que dio la voz de alarma. “Yo no había pensado que podía ser algo grave, pero una buena amiga me dijo que consultara al especialista. El neumólogo me pidió una radiografía y ese fue el inicio de una serie de pruebas que confirmaron que tenía un cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio IV”, explica.

Desde entonces han pasado más de 12 años en los que Isabel se ha sometido a una intervención quirúrgica y a diversos tratamientos (dos de ellos gracias a ensayos clínicos de nuevos fármacos) que han conseguido que su tumor permanezca controlado. Durante todo este proceso para Isabel ha sido fundamental el apoyo de su familia y su fortaleza personal. “Soy muy privilegiada de haber contado con el apoyo de mi entorno y mi familia en todo momento y de haber tenido mucha fortaleza personal para afrontar todo este proceso”, detalla. Como consejo para aquellas personas que acaban de recibir un diagnóstico, Isabel lo tiene claro. “Ante todo que confíen muchísimo en los y las profesionales que les atienden, que no se dejen guiar por bulos o por otras informaciones. Yo tengo un equipo médico excelente al que estoy muy agradecida”, asegura.

Para Isabel también es muy importante el autocuidado personal. “Yo comencé a cuidarme mucho cuando recibí el diagnóstico, pensé que era el momento de comer bien, hacer la actividad física que pudiera, permanecer activa, evitar tóxicos y, sobre todo, tratar de descansar todo lo posible”, señala.

Por último, Isabel anima a los pacientes con cáncer a no encerrarse en el diagnóstico, buscar ayuda de soporte emocional si lo necesitan y tratar de afrontar el proceso desde la mayor fortaleza física y mental. 

Isabel Sansigre, paciente de cáncer de pulmón     

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